domingo, 15 de septiembre de 2013

Biblioppk (IX). Absolución


Lino, protagonista absoluto de la novela, está a punto de casarse con Clara y el relato abarca desde los días anteriores a la boda hasta los meses posteriores. En total, desde mayo hasta septiembre. Narrado, como suele Landero, de manera omnisciente, con un toque humorístico y con una prosa natural, elegante, sencilla; que no simple.
Lino es un personaje típico del autor extremeño: un hombre normal, uno de tantos pobres diablos que pululan por cualquier gran ciudad, que busca su lugar en el mundo en un constante deambular y que, sin comerlo ni beberlo, se ve envuelto un asesinato…
La novela cuenta con las características que habitualmente aparecen en las novelas del autor de Los juegos de la edad tardía: personajes cercanos, creíbles; citas literarias; anagnórisis y  un grupo de personajes secundarios bien dibujados. Pero sin duda, el protagonista absoluto de la novela es Lino, el personaje más redondo (siguiendo la tipología de Forster) de toda la narrativa de Landero hasta el momento. Eso le convierte en un personaje más reflexivo, menos dinámico que los de anteriores novelas. De hecho, esta novela está muy cerca del ensayo, sin llegar a las nivolas unamunianas. Una novela recomendable, muy recomendable, ya que siempre es una celebración leer un libro del extremeño; aunque, en mi opinión, algo por debajo de algunas novelas anteriores.
Por último, seguimos encontrando errores sintácticos como el muy mencionado en este blog de la pérdida de la “-s”en el pronombre “le” cuando es plural (págs. 76, 86, 119, 151 y 262). Vamos dando la batalla por perdida, pero a un autor de su nivel se le tiene que exigir más pulcritud.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Salvador Allende


Última foto del presidente Allende
A los jóvenes crédulos, que todavía hoy siguen creyendo a pies juntillas lo que dice la prensa occidental (manipulada, como todas), en manos del capital y sus intereses, sería bueno recordarles en este día, justamente en este día, que cuando el presidente de turno de los EEUU dice que va a llevar la democracia (?) a algún remoto país, está ocultando los intereses de las multinacionales. Hoy hace 12 años del atentado de las Torres Gemelas. Pero también hace 40 años del ominoso golpe de estado contra una democracia establecida como lo era la chilena. El general Pinochet y sus secuaces no fueron más que marionetas en manos de los intereses norteamericanos en el país andino.
Hoy, más que nuca, reivindiquemos la figura de un presidente,  elegido democráticamente, que aguantó hasta el último segundo de su vida en su puesto en la Casa de la Moneda. ¡Qué diferencia con otros presidentes que, tras un atentado, se esconden en no se sabe muy bien qué búnker y aparecen a las horas para “liderar” el ataque contra la tiranía del mal!

lunes, 9 de septiembre de 2013

Father and son


Julian Lennon nació el 8 de abril de 1963. Su padre lo vio por primera vez a los tres días. El 28 de ese mes, estresado por las interminables giras, John Lennon y el manager de los Beatles, Brian Epstein, emprendieron un viaje de varios días a Torremolinos, que hizo y sigue haciendo correr ríos de tinta. Así que podemos decir que la relación paternofilial, por culpa del padre, no empezaba con buen pie.
Pues bien, este chico, un hombre de 50 años hoy, tiene en su haber ser el “promotor o causante” de algunas de las joyas que su padre y sus compañeros de banda crearon en los 60.
En 1967 su padre compuso una de las canciones más hermosas jamás escritas (Elton John dixit): Lucy in the sky with diamonds. Que si escrita bajo los efectos de un viaje de ácido, que si las iniciales del título, que si claves ocultas… En realidad, todo fue más sencillo. Un día, el chico llegó a casa con un dibujo y el padre le preguntó: “¿Quién es?” La respuesta fue: “Lucy (una compañera de clase) en el cielo con diamantes”.
Al año siguiente, sus padres se separaron. Paul McCartney hizo una visita a Cyn, la primera mujer de Lennon y madre de Julian, para animarla. De aquel encuentro surgió una melodía en la incansable cabeza de Paul. A las semanas ya estaba acabada la que, en palabras del crítico musical Joaquín Luqui, es la mejor canción pop de la historia: Hey Jude (Hey Jules, en un principio).
Ese mismo año, su padre, seguramente con la conciencia algo intranquila por el trato que le estaba dando a su hijo, le escribió una nana, Good night. Aunque la composición es suya, dejó que la voz la pusiera Ringo.
Muchos años después, en su último álbum, Double fantasy, apareció otra preciosa nana, Beautiful boy (Darling boy) dedicada a su hijo Sean, nacido de su relación con Yoko. Pues bien, unos versos de esa canción (Everyday, in everyway is getting better and better) estaban escritos para Julian. Esto se puede acreditar por una postal que escribió a Julian dos años antes de sacar el disco a la luz.
En fin, para haber sido una relación tan difícil, no está nada mal, que el chico haya “motivado” este puñado de buenas canciones; en algún caso concreto, podríamos hablar de obra maestra.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Biblioppk (VIII). Agonizar en Salamanca


El libro, que narra con mucho detalle lo vivido por el escritor vasco en sus seis últimos meses de vida, ha sido escrito por Luciano G. Egido (Tusquets, 2006). Bien documentado, utilizando cartas enviadas o recibidas por Unamuno, entrevistas periodísticas y transcripciones de relatos orales de quienes compartieron aquellas terribles con el rector salmantino, el libro adolece, en mi opinión, de un grave defecto: el afán del autor por justificar la actitud de Unamuno en sus últimos días.
Para quien no lo sepa, Unamuno se posicionó en los primeros días del golpe claramente a favor de los golpistas. Es más, perdió por ello el rectorado, del que le apartó el Gobierno republicano, que más tarde recuperaría merced a las autoridades franquistas. Además, presidió la Comisión Depuradora, una suerte de Inquisición que condenaba o libraba del “paseo” a algunos de los que hasta apenas unos meses antes habían sido sus compañeros en la Universidad de Salamanca y fue nombrado concejal por las autoridades usurpadoras. Todo ello, muestra palpable de la pura contradicción que era el autor de La tía Tula, no es más que la actitud vacilante de un hombre en unas circunstancias históricas muy complejas. Con sus aciertos y sus errores. Pero, a mi juicio, lo más lamentable es la postura paternalista del autor del libro. Llama “aquel hombre viejo” a don Miguel decenas de veces para, captando la benevolencia del lector, suavizar el error en que cayó. Podemos leer en la página 134: “Su generosidad fue ilimitada y la gente aprendió a llegar hasta él para pedir compasión”. Para lavarle la cara con esta afirmación, no aporta ningún dato que lo demuestre. El día 8 de agosto donó 5000 pesetas (cantidad excesiva para sus posibilidades) para el ejército rebelde; Egido lo justifica así: “Pero no era verdad que hubiera dado su dinero para espadas, sino para poder seguir diciendo sus palabras, sus viejas palabras de agonía, Dios, muerte, nada, existencia, inmortalidad…”. Y por último, en el colmo del paroxismo, se afirma en la página 129: “Para decir verdad, la guerra civil había empezado en octubre; hasta entonces todo estuvo confuso y vacilante”. En un intento de justificar la actitud, equivocada y errática que había tenido Unamuno en los meses precedentes, el autor del libro intenta pasar por alto las matanzas de julio, agosto y septiembre (la represión en el sur de España, la matanza de Badajoz, el asesinato de su amigo el alcalde republicano de Salamanca, el asesinato de García Lorca…).
En fin, si la actitud de Unamuno fue vacilante (hay que entender los momentos históricos de los que estamos hablando), es peor la posición, setenta años después, de intentar justificar lo injustificable que toma Egido por afecto hacia la figura del viejo profesor de griego. La valentía de Unamuno ya tuvo su entrada en este blog, pero eso no quita que también anduviera errado durante un tiempo. Al césar lo que es del césar…

domingo, 1 de septiembre de 2013

Ucronía (VI). Variaciones sobre el mismo tema

St. Peter´s Church Hall  6/7/57

-Hola, John. Este es Paul.
-¿Qué tal?
-Así que tú eres Paul. Y sabes tocar la guitarra… ¿Podrías tocar algo?
-Sí. Esta canción la compuse el año pasado.
-Vamos a ver…
-When I get older, losing my hair, many years from now… Will you still be sending me a valentine…?
-¡Para, para, para…! ¿Has oído hablar de Elvis, de Little Richard,  de Gene Vincent…?
-Sí, claro,  pero me gusta componer y cantar mis canciones.
-Vale, pero los Quarrymen somos un grupo de rock´n´roll y no cantamos para viejecitas. Así que… largando…

(Se alejan)
-Lo siento, Paul. Ya te dije que a veces era muy brusco.
-No importa, Ivan. Formaré mi grupo con George y alcanzaremos la fama.


Paul nunca comprendió el significado de la palabra “sinergia”.