viernes, 1 de enero de 2016

IV Premio de Microrrelatos

Un año más...y ya van cuatro. Desde hoy y hasta el día 29 de febrero recibiremos vuestros micros. Ánimo y suerte.
Bases del concurso

lunes, 12 de octubre de 2015

The lost week end



Para mi primo César, a quien le encanta este periodo de la vida de John Lennon

Quien quiera saber cómo pasó John Lennon su “fin de semana perdido” en Los Ángeles separado de Yoko Ono, debe leer este libro escrito por quien convivió con el músico británico. May Pang trabajaba para John Lennon y Yoko Ono desde diciembre del 70. A mediados del 73, recibe un encargo muy especial: Yoko Ono le pide que salga con John. La pareja no pasaba por su mejor momento y John y May deciden volar a la costa oeste. Allí pasarán año y medio juntos  compartiendo fiestas, grabaciones, drogas y alcohol con Harry Nilsson, Keith Moon, Ringo Starr, Mick Jagger, Elton John, Phil Spector y demás fauna… tóxica, que diría César San Juan.
May Pang, ayudada en la escritura por Henry Edwards, repasa desde la distancia ese periodo tan intenso de su vida profesional y personal. Según la chinoamericana, a quien Lennon llamaba Fung Yi en la intimidad, ella fue quien convenció a Lennon de recuperar su relación con Julian, su primer hijo; con Paul y Linda, que se dejaron caer por Santa Mónica más de una vez; incluso, fríamente eso sí, con Cynthia, su primera esposa.
Lennon se nos presenta como un hombre cariñoso y violento, según sus cambiantes estados de ánimo; como un hombre celoso hasta el paroxismo; como artista ilusionado con sus proyectos futuros; como un hombre con sus miedos y sus inseguridades…como un simple hombre que necesitaba ser amado.
El libro parece estar contado de manera honesta. Al estar escrito en primera persona, May Pang intenta justificar (no siempre lo consigue) quién le contó esto o aquello cuando ella no estaba presente, dando así un aire de verosimilitud. Lo único que se le puede reprobar son algunas pinceladas (excesivamente literarias) como cuando intenta pasar por pitonisa y cuadrar lo que después terminaría pasando: predice que Sean nacerá el mismo día que su padre o que el propio John dice, según ella, hablando de sus fans, que alguno “probablemente me matará”.
En definitiva, un libro para conocer al hombre, al músico, no al mito en que se convirtió el 8 de diciembre de 1980.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Etimologías inciertas VI: De prefijos y sufijos.


Ya hemos hablado en este mismo blog de algún sufijo que no“respeta” su uso habitual (caso de “-ble” en culpable). Igualmente, irascible no significa, como el sufijo parece indicar, “que puede tener ira” sino que “es propenso a la ira”, según el DRAE. O sea, que tiene ira, no que pueda tenerla. 
El otro día, leyendo una biografía sobre Cervantes, me topé de nuevo con un término que ya hacía tiempo me había llamado la atención: liminar. Según el DRAE, este vocablo significa: “Perteneciente o relativo al umbral o a la entrada”. Me surge una duda: ¿cuando uno escribe unas palabras preliminares para un libro, estas quedan antes o fuera del libro? Es el mismo caso de un término, recogido por el DRAE, muy del gusto de los periodistas deportivos: ¿el precalentamiento se hace antes de calentar? ¿Cuándo se hacen los ejercicios de calentamiento?
Por otro lado, el neologismo austericidio, tristemente de moda, se ha formado siguiendo el patrón de vocablos como parricidio, homicidio, regicidio… Si estos términos significan, respectivamente, “matar al padre, a una persona o a un rey”, en el caso que nos ocupa no podemos decir lo mismo. Austericidio no significa “matar la austeridad”, como debería ser atendiendo a su formación; sino que significa “matar a través de la austeridad”. Del mismo tipo que esta palabra es la creación del término datáfono, al modo de teléfono (sonido+distancia, si descomponemos sus elementos). Si descomponemos los elementos del neologismo, tenemos datos+sonido; pero lo lógico sería usar los siguientes elementos datos+distancia, puesto que, aunque usamos los mismos cables, no es sonido lo que viaja a través de ellos. De esta manera, ese aparato se debería llamar teledato/s. Propongo; tarde, seguramente.

sábado, 18 de julio de 2015

De flipar, petar, molar y otras moderneces...



     De un tiempo a esta parte estas palabras se han hecho un hueco (bastante grande, por cierto) entre la juventud; y entre los no tan jóvenes.
     Cuando yo era joven, el verbo “flipar” (del inglés to flip, "agitar", "sacudir") era intransitivo; es decir, lo usábamos así: “Flipo, colega”. Ahora, no sé bien desde cuándo, alguien (con éxito, hay que reconocerlo) ha convertido en transitivo dicho verbo. Los chicos de hoy en día dicen: “Lo flipo, tío”. Pero el significado sigue siendo el mismo. Ha desplazado completamente al vocablo “alucinar”, muy en boga en los 80 y hoy en franca decadencia.
     Más me llama la atención el uso (abuso, me atrevería a decir) del término “petar”. Este término, curiosamente,  puede significar una cosa y la contraria. Palabra de origen catalán, significa, según la RAE, “agradar” o “complacer”. Y este es el significado que se le da habitualmente: “Fulanito lo peta” (otra vez, se ha convertido en transitivo un verbo intransitivo), como algo con connotaciones positivas. O algo que está "petado" es que está lleno. Sin embargo, acabo de escuchar a un locutor catalán de TVE diciendo que un ciclista, que perdía metros con respecto a sus compañeros a pasos agigantados, “ha petado”. Esta vez el uso es intransitivo (como dice la RAE), pero el significado es contrario al ejemplo anterior. Es decir, que “petar” aquí es sinónimo de “reventar” o algo parecido. Parece ser que “petar” en catalán significa “peer”, “estallar”; así se entiende el sentido que le ha dado el comentarista.
     En cuanto a “molar”, de origen caló, es un término que ha resistido bien el paso del tiempo: su uso es exactamente el mismo ahora que hace 30 años.
     En fin, que la juventud es bastante creativa, al menos con el idioma, en contra de lo que muchos creen.

viernes, 5 de junio de 2015

Discoppk (VIII): Ocasión perdida


¡¡Qué lástima de oportunidad perdida!! A pesar del magnífico material con el que se han encontrado y con el elenco de intérpretes de primera fila, el resultado no puede ser más decepcionante. Admito que la escucha es agradable, pero solo eso; no sorprende, que es lo que yo le pido a un disco de versiones. Buena parte de responsabilidad recae en la decisión de que sean los mismos músicos de Paul los que tocan prácticamente todos los temas. Con lo cual han hecho una suerte de karaoke con artistas invitados. Hay más riesgo en algunas versiones de “La Voz” que en este disco. Cerrando los ojos, creo ver a Paul al piano e, incluso, escucho los coros de la pobre Linda.
   Alguien tan dado a versionarse a sí mismo como Dylan hace una versión aseada de Things we said today, pero no hay versión; en My love todo el atrevimiento consiste en cambiar el solo de guitarra original por uno de piano; en Wanderlust a Brian Wilson se le va el bolo a mitad de canción y cree estar en Once upon a time; en Let´em in las notas altas son inalcanzables para Dr. John...
   Por contra (no todo van a ser malas noticias), hay algunas, pocas, versiones que yo salvaría. En la versión que Willie Nelson hace de Yesterday (y eso que de ese envite no es fácil salir airoso), fabulo con la posibilidad de que ese fraseo de armónica saliera de los labios de John; en Come and get it han ido un poco más lejos, ya que han osado ponerle fondo reggae; en No more lonely nights han hecho una versión acústica y, por último, la que en mi opinión es la mejor versión de todas, On the way, del recientemente fallecido B. B. King: sí, ya sé, me diréis que no cambia sustancialmente de la original, pero es que yo creo que Paul escribió esta canción para que algún día la grabara el dueño de Lucille; o sea, que no ha tenido que llevársela a su terreno porque ya estaba en él desde que salió del magín de sir Paul.

*Para escuchar las canciones pulsa sobre el título de las mismas.

jueves, 28 de mayo de 2015

Cesar, dimitir, destituir.



Cesar: 2. intr. Dejar de desempeñar algún empleo o cargo (DRAE)


1.- "Herrera pide ahora la dimisión o el cese de Soria" (El Mundo, 28/05/15)

2.- "El portavoz de Juan Vicente Herrera ha afirmado:<<ha hecho méritos para dimitir o para ser cesado>>" (El País, 28/05/15)

3.- "El PSOE dice a Rajoy que <<se cese a sí mismo>>" (Público.es 28/05/15)



Tres periódicos nacionales han utilizado hoy este verbo. Mal, como siempre.
El titular de El Mundo es tan absurdo como este que pongo de mi cosecha: “X, directivo de Bankia, se ha apropiado de 5 millones de euros o de media decena de millones de euros”. Dimitir y cesar son dos sinónimos en los que solo cuenta la decisión de la persona que cesa en su puesto. No cabe la disyunción que propone el titular.
El uso de "cesar" que aparece en El País tiene una disculpa porque es una cita; por lo tanto, no es responsable de ello el diario madrileño. Aunque se ponga por pasiva, NO es correcto, puesto que nadie puede cesar a nadie, ni tampoco se puede ser cesado por nadie.
El texto de Público.es también es una cita. Desconocemos si el juego de palabras es intencionado por parte de dirigentes del PSOE; pero, conociendo como conocemos el nivel lingüístico de nuestros políticos, permítaseme, al menos, la duda. Evidentemente, si uno no puede cesar a otro, tampoco a sí mismo.

Ya tenemos en nuestra lengua un verbo transitivo que permite echar a alguien de algún cargo: destituir. Pero me temo que, más pronto que tarde, este verbo entrará en la categoría de los verbos transitivos.